—¿De verdad?
—Sí. Solo… no olvides revisar tu celular.
No le di tiempo a reaccionar. Me di la vuelta y caminé hacia mi camioneta sin mirar atrás.
Pero sabía algo que él todavía no.
Todo estaba a punto de cambiar.
El mensaje que destruyó su mundo
Treinta minutos después, ya en casa, mi teléfono comenzó a sonar sin parar.
Llamadas. Mensajes. Desesperación.
No respondí.
Sabía perfectamente lo que Andrés había recibido.
A las 4:45 p.m., justo después de que me echara de su boda, le llegó un paquete de documentos legales que yo había preparado durante meses.
No fue impulsivo. Fue una decisión.
La verdad que escuché por accidente
Todo comenzó tres meses antes.
Una noche, en su departamento, escuché una conversación que nunca debí oír… pero que lo cambió todo.
—Ya le dijiste que no lo queremos en la boda —dijo Valeria.
—Aún no… es mi papá —respondió Andrés.
—Mi familia no va a aceptar verlo ahí. No tiene nada que aportar. Es momento de cortar con esa vida.
—Tienes razón… no lo invitaré.