Después
Gané en el tribunal.
Pero perdí a mi hijo.
Y esa es una pérdida que no se celebra.
Con el tiempo transformé el dolor en propósito: empecé a ayudar a personas mayores a protegerse del abuso financiero. Entendí que cuidarme no me hacía egoísta, me hacía digno.
¿Qué aprendemos de esta historia?
Protegerse también es amor, poner límites es necesario
La justicia no es venganza, es respeto por uno mismo.