Las antocianinas ayudan a combatir el estrés oxidativo, un proceso que daña las células y está relacionado con el envejecimiento prematuro y el desarrollo de enfermedades crónicas. Diversos estudios han vinculado el consumo regular de alimentos ricos en antioxidantes con un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares, ciertos tipos de cáncer y trastornos inflamatorios.
Incluso la papa blanca contiene antioxidantes, aunque en menor cantidad. Esto demuestra que, independientemente de la variedad, la papa puede aportar beneficios importantes cuando forma parte de una dieta variada y equilibrada.
Fuente de energía saludable y sostenida
Uno de los principales aportes de la papa es su contenido de carbohidratos complejos. A diferencia de los azúcares simples, estos carbohidratos se digieren de forma más lenta, proporcionando energía de manera progresiva. Esto ayuda a mantener niveles estables de glucosa en sangre, siempre que se consuma con moderación y se combine adecuadamente con otros alimentos.
Contrario a la creencia popular, la papa no causa picos de azúcar por sí sola. El problema suele estar en la forma de preparación. Cuando se fríe o se combina con grandes cantidades de grasas y sal, su impacto metabólico cambia. En cambio, hervida, al vapor u horneada, la papa puede formar parte de una alimentación equilibrada, incluso para personas que buscan controlar su peso.
Beneficios para la salud cardiovascular
El consumo regular y moderado de papa puede contribuir a la salud del corazón. Su contenido de potasio ayuda a mantener la presión arterial en niveles saludables, mientras que la fibra contribuye a reducir los niveles de colesterol LDL, conocido como “colesterol malo”.