¿Dónde te sentarás????

Hay algo en compartir la comida que suaviza las defensas. Cuando las manos se extienden hacia la misma cesta de pan, cuando dos personas se ríen de la misma historia, cuando los platos se pasan con delicadeza, la conexión surge de forma natural.
Los psicólogos han descubierto que compartir comidas aumenta la confianza y los vínculos. Cuando comemos juntos, nuestro cuerpo se relaja. Bajamos la guardia. Nuestro cerebro asocia calidez y seguridad con las personas cercanas.

Entonces, cuando alguien pregunta: "¿Dónde te sentarás?", tal vez también esté preguntando: "¿Con quién quieres conectarte?".

La mesa de los niños: crecimiento e imaginación4
En muchas familias, especialmente durante las vacaciones, los niños tienen su propia mesa.

Al principio, puede parecer una separación. Pero en realidad es entrenamiento.

En la mesa de los niños:

Aprenden modales en la mesa.

Ellos crean sus propias conversaciones.

Construyen vínculos sin interrupción adulta.