Cuando una persona mayor atraviesa una etapa delicada, estos 4 cambios pueden aparecer y merecen atención.

3. Cambios en la respiración
La respiración de una persona que se acerca al final de su vida puede volverse irregular o diferente a lo normal. Puede presentarse como pausas entre respiraciones, respiraciones superficiales o patrones distintos como la respiración de Cheyne-Stokes (ojos de respiración profunda seguidos de pausas).

Estos cambios reflejan alteraciones en el control respiratorio a medida que los órganos vitales empiezan a detenerse lentamente.

4. Cambios en la piel y en la circulación
Cuando el cuerpo disminuye su circulación, es común observar que la piel de las manos, pies y extremidades se vuelve fría al tacto, pálida, grisácea o moteada. Esta señal ocurre porque la sangre fluye cada vez menos hacia las extremidades a medida que el organismo prioriza funciones esenciales.

También se puede notar que las extremidades se sienten más frías que el resto del cuerpo.