Derrite el chocolate junto con 1 taza de crema de leche a baño maría o en el microondas en intervalos cortos, mezclando hasta que quede suave y bien integrado. Deja enfriar por completo.
Licúa la crema: coloca en la licuadora la leche condensada, la mezcla de chocolate ya fría, la otra taza de crema de leche y la esencia de vainilla. Licúa durante 2 minutos hasta obtener una mezcla cremosa y uniforme.
Arma la carlota: en una fuente o refractario, coloca una capa de galletas y encima una capa de crema de chocolate.
Repite las capas hasta terminar con una capa de crema en la parte superior.
Refrigera por al menos 4 horas, o hasta que esté bien firme.
Decora con virutas de chocolate con leche antes de servir.
CARLOTA DE CHOCOLATE CREMOSA QUE FÁCIL