1 cucharada de jugo de limón
1 cucharada de aceite de oliva
1 cucharada de eneldo (opcional)
Sal y pimienta al gusto
Paso a paso: manos a la obra
Paso a paso: manos a la obra
1️⃣ Preparar el calabacín
Lava y ralla los calabacines con piel.
Colócalos en un colador, añade una pizca de sal y deja reposar 10 minutos.
Exprime muy bien el líquido sobrante con un paño limpio o con las manos (sin piedad).
2️⃣ La mezcla perfecta
Si usas espinacas frescas, pícalas finamente y saltéalas un minuto hasta que reduzcan volumen.
En un bol grande mezcla el calabacín escurrido, las espinacas, el feta y el huevo.
Añade la harina, el comino, la nuez moscada, sal y pimienta.
Mezcla hasta obtener una masa húmeda pero manejable. Si está muy líquida, añade un poco más de harina.
3️⃣ El momento crujiente
Calienta una sartén amplia con aceite de oliva a fuego medio-alto.
Forma pequeñas tortitas con una cuchara o con las manos.
Fríe 3–4 minutos por lado, hasta que estén doradas y crujientes.
Retira y colócalas sobre papel absorbente.
4️⃣ Tzatziki de ajo
Mezcla el yogur, el pepino, el ajo, el limón, el aceite, el eneldo, sal y pimienta.
Revuelve bien y deja reposar en el refrigerador entre 15 y 30 minutos para potenciar el sabor.
Cómo servirlos
Sirve los buñuelos bien calientes junto al tzatziki frío. Acompáñalos con pan pita, una ensalada fresca o incluso una copa de vino blanco. Cierra los ojos… y estarás cenando en una taberna griega frente al mar.
Una historia divertida: El calabacín rebelde
Se dice que una vez un calabacín soñó con ser estrella de televisión y huyó de la cocina para protagonizar una telenovela llamada “Amor y Fritura”. Al final descubrió que su verdadero destino no era la pantalla… sino la sartén. Brilló como nunca, crujiente y dorado, y vivió feliz convertido en buñuelo.
Valor nutricional aproximado (por porción)
Calorías: 310 kcal
Proteínas: 11 g
Grasas totales: 20 g
Grasas saturadas: 7 g
Carbohidratos: 22 g