Azul marino demasiado intenso: cuando la elegancia carece de luminosidad.
El azul oscuro suele considerarse una alternativa “segura” al negro… pero puede producir un efecto similar cuando está demasiado saturado. El resultado: la tez parece menos uniforme, menos vibrante, como si la luz ya no se reflejara correctamente. Para mantener la elegancia sin perder luminosidad, opta por azules más brillantes: azul rey, índigo, azul pavo real… verdaderos aliados para una luminosidad saludable. Nos encanta: estiliza, realza un atuendo y simplifica nuestras mañanas ajetreadas. Sin embargo, al llevarlo cerca del rostro, el negro puede acentuar las sombras naturales y endurecer los rasgos. Si de verdad te encanta este color —¡y lo entendemos!—, opta por él en la parte inferior de la cara o suaviza su intensidad con una bufanda ligera, joyas de colores claros o maquillaje sutil.