3. No renuncias al control de tus finanzas
Tras una pérdida, muchos adultos mayores empiezan a depender económicamente de sus hijos o familiares. A veces empieza con pequeños favores: alguien paga una factura, se encarga del papeleo o administra el dinero.
Pero cuando se pierde la independencia financiera, también se pierde la capacidad de tomar decisiones libres.
Mantener el control de las pensiones, ahorros, seguros y cuentas es una forma de respetarte a ti mismo y a la vida que construiste con tu pareja.
Es válido buscar asesoramiento profesional. Renunciar al control total por miedo o tristeza puede generar problemas difíciles de revertir.
4. No te mudas apresuradamente a casa de un familiar.